El amor y la fraternidad desde el corazón
Por Freddy Yujra Gutiérrez
La encíclica “Fratelli Tutti” del Santo Padre Francisco, sobre la fraternidad y la amistad social, nos invita a vivir estos valores en el diálogo con las diferentes culturas y estados, más allá de las diferencias de clases sociales. Dios creó al hombre semejante a Él mismo y le dio el poder de administrar su creación con amor, igual que Cristo, quien murió en la cruz por amor a sus hermanos. El llamado de la encíclica es que vivamos en ese amor al prójimo, desde el corazón, en la verdad y derrumbando las barreras que hemos construido.
La indiferencia es vivir en nuestro mundo, en un encierro de muros y con los ojos vendados. Todo eso nos vuelve cada vez más odiosos, envidiosos, rencorosos y aprovechadores de los más humildes, que sólo buscan una oportunidad para vivir y dar de comer a sus hijos. La esperanza a la que el Papa Francisco no renuncia es que cambiemos de vida y rompamos las cadenas que nos atan.EL REGALO DE DIOS ES EL AMOR.
El Papa Francisco identifica importantes tendencias del mundo actual: la globalización y el progreso sin rumbo con la dignidad humana en las fronteras; los conflictos, el miedo, los derechos humanos que aparentan, el sometimiento y el auto desprecio por los gobernantes; el conflicto y miedo, la agresividad sin pudor, la mala información, autodesprecio son los peligros que tienen que ser autodestruidos. La esperanza es una virtud para encontrar la verdad, bondad y justicia, el amor y la confraternización. La esperanza es audaz y sabe mirar más allá de las dificultades, abrirse a grandes ideas que hacen la vida más bella y digna.
El papa Francisco nos plantea cómo afrontar el odio, rencor, envidia, la mentira, para vivir en comunidad y en armonía, como verdaderos hijos de Dios. El Señor nos dio todo, la tierra los bienes que tenemos. Nos dio la vida y con la vida se puede lograr todo, pero nos hace este llamado para que vivamos en armonía, juntos como una sola familia con el verdadero desde la verdad.
LA PEDAGOGÍA DEL BUEN SAMARITANO
El Papa Francisco hace ver la realidad actual, compara la parábola del buen samaritano con la globalización y el progreso sin rumbo que nos rompen en pedazos, con la indiferencia hacia los derechos humanos que no son realmente universales. La pedagogía de la parábola del buen samaritano nos exhorta a dejar los muros que construimos, que nos vuelven más envidiosos y aislados, pretendiendo existir sólo para uno mismo. Existen dos tipos de personas, como en la parábola, unos que se hacen cargo del prójimo, de su dolor, los que están dispuestos a cargar su cruz y ayudar con la del hermano; y otros que dejan que cada quién se haga cargo de la suya.
La Encíclica nos invita a preguntarnos qué tan cerca estamos de los hermanos, nos insta a dejar las indiferencias y la mezquindad, y vivir en la dimensión fraterna, en la motivación para amar y acoger a todos como hijos de Dios.
La parábola del buen samaritano nos recomienda reconocer al prójimo en los momentos más difíciles que puede estar pasando. Nos invita a que seamos como el samaritano dispuestos al llamado de Dios, a cumplir su Palabra y a tener siempre las puertas abiertas para recibir al prójimo que es la imagen del
EL MODELO DE UN MUNDO ABIERTO Y SINCERO.
El principal modelo de enseñanza debería nacer desde el seno de los matrimonios, formando niños con valores, instruyendo con “armas” que no puedan lastimar al prójimo. Posteriormente, los responsables de la formación de los niños son los educadores y el gobierno. Todo ser humano nace en esta tierra y, por tanto, tenemos los mismos derechos y obligaciones que cumplir. Las barreras entre las fronteras de los estados no pueden impedir el vivir dignamente, con un hogar sano para los niños. Es posible anhelar el vivir bien y en paz con los hermanos que día a día nos encontramos cualquiera sea su origen. No cedamos a la tentación de apartar la mirada, sembrar temor o desconfianza ante amenazas externas.
Las primeras enseñanzas vienen de la familia, por eso la tarea y la responsabilidad más grande para el cambio de la sociedad está en los padres y madres de familia y en el entorno familiar. Es importante apostar seriamente por una educación integral de nuestros niños en la escuela y orientarlos a través de la programación de los medios de comunicación y tecnologías digitales, puesto que la globalización está destruyendo a los niños y a la juventud, es necesario ser responsables con la educación que les estamos proporcionando.
El MIGRANTE Y SUS DERECHOS.
El papa Francisco plantea el respeto a los derechos humanos, promover corredores humanitarios y una adecuada asistencia consular, proporcionando los servicios básicos para una subsistencia adecuada para todos los migrantes.
Se necesita establecer planes a medio y largo plazo que sean cumplidos y no sólo planes que se quedan a medio camino. Es importante coordinar el trabajo entre estados para integrar a los migrantes, a fin de darles oportunidades, reintegrándolos en el trabajo o en diferentes emprendimientos en los que podrían aportar sus conocimientos. La intolerancia hacia ellos sólo evita el crecimiento en una sociedad.
Es seguro que, bien acogidos, los migrantes serían una riqueza para todo país y una fuente de diferentes estrategias de desarrollo para una nación.
LA POLÍTICA, EL PILAR DE UN ESTADO
La política es el pilar fundamental para dirigir el destino de las naciones. Se trata de lograr que los políticos sean capaces de solucionar los diversos aspectos de la crisis actual. Se necesita con urgencia una política que ejerza una visión amplia que lleve a un replanteo integral y a un diálogo interdisciplinario, capaz de reformar instituciones que respondan oportunamente a las necesidades de la sociedad. El amor al prójimo puede ser una realidad que trasforme la historia y que beneficie a todos, lejos de un pensamiento individualista. La política no debe someterse a la economía y ésta no debe someterse a los dictadores. A partir del amor social es posible avanzar hacia una civilización del amor a la que todos podamos sentirnos convocados. Se puede construir un mundo nuevo porque no es un sentimiento estéril, la comunión de esfuerzos es una fuerza capaz de afrontar los problemas del mundo de hoy. Hay que promover la renovación del ser humano desde el interior de su corazón.
Los gobiernos deben orientarse por acciones de confraternidad. Los pueblos marginados pueden integrarse a partir de políticas que nos unan antes que dividir. Se pueden crear trabajos y garantizar la estabilidad de emprendimientos, para superar los niveles de pobreza.
LA CULTURA DEL ENCUENTRO
El papa Francisco propone como camino un diálogo abierto y sincero; escucharse, comprenderse en el sentido que el otro propone. Formemos a nuestros niños y adolescente con valores que sirvan para comprender a su prójimo, así será posible construir una cultura de encuentro y fraternidad sincera. Recuperar la amabilidad nos libera de la crueldad que, a veces penetra en las relaciones humanas, ignorando que los demás también tienen los mismos derechos que uno mismo. Es importante lograr una comunicación basada en la verdad, rompiendo las cadenas y los muros de la desconfianza.
Es importante caminar juntos jalando las riendas hacia una visión clara y concreta: la paz, el amor, la verdad, la esperanza que no debemos olvidar. Por otro lado, hay que evitar el dolor, los enfrentamientos, el doble discurso que no aportan a una sana convivencia. Somos hijos de un mismo Padre, hermanos entre nosotros llamados a administrar su creación y no destruirla.
UNA SOLA VISIÓN DE FUTURO
El Papa Francisco propone recomenzar desde la verdad clara y desnuda, de los valores humanos como el perdón. La realización de los sectores más empobrecidos y vulnerables garantiza la convivencia. La paz no es sólo la ausencia de la guerra, sino un compromiso incansable, especialmente de aquellos que ocupan cargos públicos, ya que son responsables de garantizar, reconocer y reconstruir la dignidad humana, tantas veces ignorada y olvidada. El perdón no implica el olvido, el ser humano debe recordar siempre, una y otra vez, sin cansarse ni anestesiarse. La pena de muerte no es admisible en el ámbito moral. Abolir la pena de muerte libera no sólo a los culpables, sino también a las víctimas. Se trata de no caer en la trampa de la venganza, sino de encontrar la redención de nuestras culpas.
El papa Francisco nos invita caminar con una sola visión de futuro. A dejar el odio, el rencor, el individualismo que nos hace daño y nos aleja de nuestra conversión personal. La verdad es una compañera inseparable de la justicia y la misericordia. El camino de la verdadera paz forma una nueva sociedad que lucha por la justicia, a través del diálogo y replanteando el desarrollo humano.
EL APORTE DE LAS RELIGIONES
Las religiones aportan su experiencia de fe y la sabiduría que va amasándose a lo largo de los siglos. El llamado a encarnarse en todos los rincones del mundo, presente durante siglos en cada lugar de la tierra, implica una gran riqueza para el proyecto de la fraternidad universal.
Es importante velar por la libertad religiosa, que permite el diálogo y encuentro entre culturas religiones de diferentes credos.
En general, las religiones alientan a estar disponibles y al servicio de los hermanos, esto puede contribuir a establecer la amistad, la paz, la armonía en la familia humana.
La valoración de cada persona como criatura de Dios puede dar como resultado la paz y la armonía entre todos. En esto consiste nuestra verdadera identidad como personas, miembros de la familia humana.
CONCLUSIÓN
Vivir desde la verdad y en el amor al prójimo es romper las cadenas que nos atan, derrumbado los muros de la indiferencia que nos ciega. Significa estar dispuestos a cargar nuestra cruz y ayudar a cargar la cruz de nuestro hermano, como Cristo hizo con nosotros.
(*) Freddy Yujra es seminarista de la Diócesis de El alto.
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